

El voto nulo, difundido en los medios de comunicación, es una reacción al grado de incredibilidad que han alcanzado los partidos políticos, debido a sus manejos de interés de partido o personales. El Episcopado Mexicano declaró existir una diferencia notable en la aceptación que los ciudadanos tienen de los partidos y los candidatos.Los partidos ya no son el gancho para que el candidato apruebe o gane los comicios. Los candidatos representan ahora la imagen corporativa y pública de las organizaciones políticas. Al respecto, el Episcopado señala, que ante tal problemática, “los candidatos y partidos deben ser congruentes y representar una misma figura, no parecer dos cosas totalmente aisladas”.
La problemática anterior no queda ahí, se requiere convencer a los ciudadanos el hacer válido su derecho a votar. Ante esta campaña electoral para renovar la Cámara de Diputados del Congreso, el obispo de Celaya, Mons. Lázaro Pérez Jiménez, recordó que para los fieles católicos: “es una omisión grave abstenerse de ser presencia cristiana efectiva en el ambiente en el que se desenvuelven…más aún, los laicos han de ver en la participación política un camino arduo pero privilegiado para su propia santificación”.
No hay de qué temer. Los Obispos del Estado de México en un mensaje emitido al propósito de estas elecciones del 5 de julio nos han propuesto dirigirnos con estas recomendaciones al momento de presentarnos a votar: “Conocer el ideario de cada partido político. Estar al tanto del programa de gobierno que el candidato (a) se propone realizar. Ver su capacidad y prestigio moral: su calidad humana, su experiencia en asuntos públicos, su capacidad de liderazgo y su honradez; su vida de integridad personal, familiar y social; su respeto a los derechos humanos, especialmente el derecho la vida, desde su fecundación hasta la muerte natural”


